Detector Personal Dräger Pac® 8000
Máxima seguridad en entornos extremos con detección de gases especiales
El Dräger Pac® 8000 es un detector portátil de un solo gas diseñado para ofrecer mediciones precisas y fiables, incluso en condiciones extremas. Su construcción robusta, alarmas múltiples y sensores especializados lo convierten en una herramienta indispensable para profesionales que trabajan en entornos de alto riesgo.
Características Principales
- Amplia gama de sensores disponibles: detección de CO2, Cl2, HCN, NH3, NO2, PH3, vapores orgánicos, ozono (O3) desde 0,02 ppm y fosgeno (COCl2) desde 0,01 ppm.
- Sensores de alta velocidad de respuesta (T90 bajo) que garantizan reacciones inmediatas.
- Alarmas configurables: posibilidad de definir umbrales adicionales (VLA-ED y VLA-EC).
- Diseño robusto: carcasa resistente a golpes, productos químicos y con protección IP68 contra agua y polvo.
- Pantalla clara y retroiluminada: indica concentración, unidad de medida, estado de batería y valores máximos registrados.
- Guía visual intuitiva: cada sensor incorpora un código de color para evitar errores en la operación.
- Alarma 360°: señales acústicas (90 dB), visuales (LEDs brillantes en ambos extremos) y vibratorias.
- Registro de datos y eventos: almacenamiento interno con fecha y hora, descargable a PC para análisis.
- Fácil mantenimiento: filtros reemplazables por el usuario en segundos.
- Compatible con Dräger X-dock®: pruebas de funcionamiento automáticas y calibración con bajo consumo de gas.
Beneficios Clave
- Máxima seguridad personal gracias a su detección precisa de gases especiales en concentraciones extremadamente bajas.
- Fiabilidad en condiciones adversas, con sensores capaces de soportar variaciones de presión atmosférica entre 700 y 1300 mbar.
- Reducción de costos operativos por sensores y baterías de larga duración, además de un mantenimiento simple.
- Mayor control operativo con alarmas recuperables, registros de datos y verificación rápida en campo.
Aplicaciones Recomendadas
- Industria química y farmacéutica.
- Refinerías y plantas petroquímicas.
- Tratamiento de aguas y residuos.
- Minería y entornos con gases especiales o tóxicos.
- Espacios confinados y zonas con riesgo de fugas.